Una serie de esculturas bautizadas como
Metálica podrá ser visitada a partir del 10 de julio en galería
El Áttico. La colección de piezas creadas en cobre por Luis Fernando Ponce se inspiran en el diseño de varios artículos del consumo común. La exposición se compone de ocho obras. Este artista visual y gráfico comparte que el nombre de esta exposición fue algo que surgió sin un fin determinado simplemente “hacía clic con la exposición”, explica Ponce, quien ha trabajado desde hace unos 7 años en objetos de uso cotidiano. “Mi obra trata de reflejar cómo esos artículos nos influyen y rodean nuestra vida. A raíz de fotografiar los objetos decidí replicarlos en bronce”, argumenta.
Luis Fernando creó la idea y el diseño, mientras que el trabajo del fundido de las piezas lo realizó otra persona. “Esto viene a romper con lo que tradicionalmente se tiene pensado, sobre la creación de escultura y la expresión que ésta conlleva”, explica el artista, haciendo referencia a delegar parte de la labor creadora de las piezas a otra persona.
Acerca de la selección de los artefactos que iba a replicar, Ponce explica: “Pensé y me basé en cuáles son los íconos dentro de la sociedad, ya sea una marca de jabón, una famosa bebida gaseosa o utensilios de belleza. La fuerza que ciertos productos tienen por su marca llega a tener un gran peso dentro de la sociedad y no toda la gente puede adquirir ciertos objetos de consumo”.
Respecto al uso de designaciones y marcas que cuentan con nombres registrados, Luis Fernando asegura que “la originalidad ya no existe como era antes, o como nos enseñaron. Casi siempre nos decían que debíamos ser originales, pero la originalidad ya es muy difícil de alcanzar y uno debe apoyarse en lo que ya está hecho. Por ejemplo, para hacer un carro no voy a inventar uno, al contrario, de uno que ya existe se desarma para hacer un nuevo y mejorado carro. Utilizar esto (su obra) como artista es completamente válido, no tengo ningún problema en esto”.
Mente creativa
Luis Fernando Ponce trabaja como diseñador gráfico, dándole imagen a etiquetas y otros utensilios. Además, ha incursionado en el área de la fotografía y ha montado varias exposiciones desde 2006.
La música también es parte de su vida, ya que en ocasiones se reúne con amigos para tocar batería y lleva un par de años estudiando piano. En otra de sus facetas, se dio a la tarea de crear su propia marca de café llamada P11, la cual se vende en algunas tiendas exclusivas y por medio de Internet.
Actualmente experimenta en el mundo del diseño industrial, donde elabora artículos convencionales, como diversos modelos de serchas.
“No creo que deba rendirme por los estereotipos que existen en la sociedad y que siempre imponen obstáculos. Creo que la imaginación es el límite”, concluye el artista.